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News title Una escuela, un huerto y un carro para poner fin a las violencias contra las mujeres y niñas en Etiopía

Date of publication of the news item 08/03/2021 - 00:00

Summary of the news En algunas regiones de Etiopía, más del 90% de las mujeres y niñas son sometidas a mutilación genital. En una iniciativa conjunta entre la Cooperación Española, Medicus Mundi Gipuzkoa y la organización etíope Pastoralist Concern, se busca abordar esta problemática de manera integral en las comunidades pastoralistas del país.


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​Por Marian Sanz, Mohammed Abdi Ahmed y Mario Fanjul.

Son las siete de la tarde y la oscuridad comienza a invadir cada rincón de una pequeña aldea de la región Somalí, al este de Etiopía. Amina está comenzando a preparar el soor, la pasta de maíz que, junto a una salsa de verdura constituirá la cena para ella, su esposo Abdul , su hijo Ahmed de nueve años y Zahara, su hija pequeña. De repente, el silencio de la noche se rompe con las voces de un grupo de mujeres que poco a poco van acercándose, hasta golpear la chapa que hace de puerta en el mundul, la casa de la familia de Amina. No es necesario preguntarles para saber qué las lleva hasta su casa esa noche. Hace más de seis meses que Zahara cumplió seis años, la edad en la que las niñas del pueblo son cortadas. Amina y Abdul lo hablaron durante varios días y su decisión fue firme. No dejarían que su hija Zahara fuera purificada, como lo llamaban en su poblado. Ya hace tiempo se habían negado a llevar a su hija a la entrada del pueblo, donde aquel grupo de mujeres se la llevarían varios días para cortarla, coserla y retenerla en una choza alejada de su familia. No estaban dispuestos a someterla a esa tortura ni a convertir un futuro embarazo en un riesgo de muerte.

Abdul y Amina saben bien que la ablación no tiene nada que ver con la religión, sino que es una práctica tradicional que solo pretende controlar el cuerpo de las mujeres. En estos tiempos de coronavirus en los que las reuniones están limitadas, las escuelas cerradas, las niñas en las casas y las autoridades públicas se centran en controlar la pandemia, estas prácticas se realizan en mayor clandestinidad, en la noche, buscando a las niñas casa por casa. Y ahí estaban ahora, en su puerta, preguntando por su hija Zahara. La mutilación genital femenina (MGF) engloba a todas las prácticas que implican la extirpación parcial o total de los genitales externos u otras lesiones de los órganos genitales femeninos por cualquier motivo y sin justificación médica. Con diversos tipos, desde ligeros cortes hasta la retirada total de los genitales y el cosido de los labios mayores, esta práctica tradicional se considera una de las peores formas de violencia contra las mujeres y niñas. Además de las consecuencias directas de la extirpación (infecciones, desangrados, retención de orina, dificultad para expulsar la sangre menstrual, dolor continuado, sepsis, trauma psicológico…) la mutilación genital condiciona enormemente el desarrollo de las niñas, complicando futuros partos, aumentando el riesgo de fístula obstétrica o muerte materna y modificando sus patrones y vida sexual.

En Etiopía, el marco legal vigente persigue la Mutilación Genital Femenina como una violación flagrante de los derechos humanos, tipificada en el Código Penal, considerándola una amenaza para la salud y una violación de los derechos humanos de niñas y mujeres. Sin embargo, en muchas zonas del país sigue siendo una práctica habitual bien porque la legislación no se conoce o porque aún conociéndose, debido a las presiones sociales y culturales, no se aplica. Precisamente en la región  Somalí, donde casi nueve de cada diez mujeres son sometidas al tipo más severo de MGF (infibulación), se impulsa un proyecto conjunto entre la Cooperación Española, Medicus Mundi  Gipuzkoa y la ONG etíope Pastoralist Concern.

 

A través de diversas actividades, y con el objetivo de realizar un trabajo global en defensa de los derechos humanos de las mujeres, esta iniciativa busca mejorar la situación socioeconómica de más de cuatro mil mujeres en áreas pastoralistas de la región somalí, en la que la mayor parte de las familias se dedican a la cría de animales. Con el apoyo a cooperativas de mujeres se está mejorando el acceso a la tierra, la producción agrícola y pecuaria, generando recursos que, muchas veces por primera vez, pueden ser gestionados exclusivamente por las mujeres, que pueden decidir dónde invertir sus ahorros. Además, como elemento fundamental, Pastoralist Concern impulsa escuelas de alfabetización de mujeres adultas. Durante las clases, también se analizan los problemas de las comunidades y se discute sobre posibles soluciones a impulsar conjuntamente. Aprender a leer y escribir resulta un aspecto clave para mejorar la autoestima y el liderazgo de las mujeres frente a sus comunidades. Pero sobre todo, estas actividades crean un espacio seguro para que las mujeres compartan saberes, ideas y experiencias.

Los estudios sobre MGF arrojan evidencias claras sobre la relación entre la educación y la incidencia de estas prácticas violentas sobre los cuerpos de las niñas. De tal manera, la iniciativa apoyada por la Cooperación Española fomenta la permanencia de las niñas en las escuelas a través de incentivos escolares como becas y material escolar, así como mejorando el acceso al agua y a kits sanitarios, necesarios de manera especial cuando las niñas alcanzan la pubertad.

Complementariamente, Pastoralist Concern fomenta el diálogo con líderes comunitarios y religiosos, así como con autoridades públicas. De tal manera, se busca sensibilizar sobre el impacto de estas prácticas en las vidas de las mujeres, desligándolas de credos religosos. Asimismo, se implica al personal de los servicios públicos para conocer el marco legal vigente y facilitar la denuncia de estos casos, motivando un discurso basado en el respeto de los derechos humanos.

En palabras de Mohammed Abdi Ahmed, director de Pastoralist Concern, “este tipo de iniciativas buscan abordar el problema de las prácticas tradicionales nocivas desde un enfoque holístico. Para nuestra organización, el enfoque de género es una parte integral de nuestro trabajo y por eso la mayor parte de nuestra población beneficiaria son mujeres. Buscamos fomentar su liderazgo hasta el punto de representar a su comunidad frente a las autoridades públicas. Las mujeres tienen el derecho a organizarse y demandar sus derechos, sin que ningún hombre pueda decidir sobre sus vidas y sus cuerpos”.

Con mujeres empoderadas impulsando el cambio, niñas continuando su educación en la escuela y el compromiso de autoridades y líderes, aún existe una pieza pendiente en el círculo para poner fin a la Mutilación Genital Femenina. Ser responsable de estas prácticas tradicionales, es la única fuente de ingresos disponible para muchas mujeres que encontraron en ser cortadora o practicante su forma de vida. Por ello, de forma creativa e innovadora, la iniciativa impulsada por Pastoralist Concern y Medicus Mundi Gipuzkoa prevé fomentar nuevas medios de vida a aquellas mujeres que abandonen estas prácticas y las rechacen de manera pública. Un carro y un burro se convertirán en una nueva fuente de ingresos, pudiendo ser responsables de un aspecto vital para las comunidades pastoralistas, como es el transporte de agua.

Organizaciones españolas como Medicus Mundi Gipuzkoa impulsan en Etiopía diversos programas para poner fin a la violencia contra las mujeres. Para Marian Sanz, técnica de proyectos de Medicus Mundi Gipuzkoa: “la MGF y todas las violencias machistas suponen una vulneración grave de los derechos humanos de las mujeres y el mayor obstáculo para vivir una vida digna y plena. La defensa de los derechos sexuales y reproductivos, tanto en Euskadi como en los países empobrecidos, es prioritaria para Medicus Mundi Gipuzkoa. Trabajar en red, repensar estrategias y apoyar las iniciativas de intervención de organizaciones como Pastoralist Concern, nos ponen en el camino hacia una vida libre de violencia”.

Esta iniciativa es un esfuerzo más de la Cooperación Española por apoyar la Hoja de Ruta del gobierno de Etiopía para poner fin a la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil en el país antes de 2025, persiguiendo la meta 5.8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. De manera coordinada con ONG españolas, entidades etíopes como Pastoralist Concern, organismos internacionales, autoridades públicas y comunidades, la Cooperación Española apuesta por poner fin a las prácticas tradicionales nocivas contra mujeres y niñas; para que Amina pueda abrir las puertas de su casa sin miedo y que Zahara viva una vida libre de violencia.


Marian Sanz, es técnica del Departamento de Proyectos de Medicus Mundi Gipuzkoa;
Mohammed Abdi Ahmed, es Director Ejecutivo de Pastoralist Concern; y Mario Fanjul, es responsable de Programas en la Oficina Técnica de Cooperción de la AECID en Etiopía