Pikine frena la expansión de la tifa con una solución para crear empleo y mejorar el medio ambiente
Pikine frena la expansión de la tifa con una solución para crear empleo y mejorar el medio ambiente
La iniciativa, apoyada por el Programa de Transición Ecológica de la AECID, promueve la economía circular y las soluciones basadas en la naturaleza en Senegal

A menos de veinte kilómetros del bullicio y la congestión del centro de Dakar se extiende un refugio natural desconocido. Un pulmón verde casi oculto para muchos habitantes de la capital, pero rebosante de vida: aves migratorias, peces y una importante vegetación conviven en la Reserva Natural Urbana de la Gran Niaye, ubicada en la ciudad dormitorio de Pikine.
En su interior se despliega un sistema de lagunas que constituyen un valioso ecosistema, y a orillas del agua crece una planta alta y esbelta. Se trata de la tifa, una especie nativa pero con comportamiento invasor, cuya expansión descontrolada pone en jaque el frágil equilibrio ecológico de estas zonas húmedas, claves para el ecosistema natural y humano. Esta planta, robusta y de rápido crecimiento, forma densos matorrales en humedales y llanuras aluviales, desplazando otra vegetación nativa y dañando los ecosistemas locales, al impedir el paso del oxígeno y la luz, así como el acceso de peces y otros organismos a nutrientes indispensables.
Esta planta acuática afecta ya gravemente la cuenca del río Senegal, en particular la región norte, fronteriza con Mauritania; y en la capital, según las estimaciones más recientes, ocupa ya cerca de 150 de las 500 hectáreas del área conocida como Technopole, donde se concentran las lagunas principales.
Frente a esta amenaza, la ciudad de Pikine lleva varios años trabajando para encontrar una solución sostenible. La opción más evidente —cortar y retirar la planta de forma masiva— no resultaba viable: supone un coste económico considerable, difícil de asumir para el municipio, que cuenta con recursos limitados.
La planta de la tifa crece descontrolada en los alrededores de las zonas húmedas.
La inspiración llegó desde la ciudad de Saint Louis, al norte del país, hasta donde viajó un equipo técnico municipal para conocer cómo se había logrado convertir una dificultad ambiental -el control de una especie invasora- en una oportunidad de desarrollo y crecimiento económico.
En el caso de Dakar, “se trata de un proyecto de valorización de la tifa mediante su transformación en productos útiles y comercializables: bio-carbón para las cocinas tradicionales, y materiales de construcción, como ladrillos y paneles aislantes”, explica Abdoulaye Timbo, alcalde de la ciudad de Pikine, durante una reunión con representantes de la AECID. La iniciativa ha sido apoyada por el programa PROTEC, que plantea emplear la naturaleza y un enfoque de economía circular para resolver problemas de desarrollo, creando empleo y generando ingresos. Anteriormente, además, se habían realizado los estudios previos para asegurar la viabilidad del proyecto gracias al apoyo del Pacto de los Alcaldes de África Subsahariana (COMSSA, según sus siglas en inglés)
En la imagen, representantes de la AECID junto al alcalde de la ciudad de Pikine, Abdoulaye Timbo, y otros miembros del equipo municipal, durante un encuentro mantenido a finales de enero de 2026.
Con esta idea sobre la mesa, comenzaron los estudios detallados para determinar cuánta tifa podía extraerse del lago sin dañar el ecosistema (ha de hacerse de manera manual y respetuosa, garantizando la conservación del entorno natural) y cuánta podría transformarse posteriormente.
El proyecto tiene varios puntos fuertes. El primero es su capacidad para generar empleo local, especialmente entre jóvenes y mujeres, tal y como subraya el alcalde de Pikine. En la actualidad se están construyendo las pequeñas unidades de transformación, donde trabajará una treintena de personas. Además, se está estudiando la posibilidad de utilizar la tifa para la elaboración de otros productos, como compostaje o cosméticos, según explica un miembro del consejo municipal.
En la actualidad se está trabajando en la puesta en marcha de las unidades de producción: los lugares donde se llevará a cabo la transformación de la tifa en recursos productivos como carbón o material de construcción.
En el terreno ambiental, el impacto es doblemente positivo. No sólo contribuye a controlar la expansión de la tifa, sino que también ayuda a reducir el consumo de leña, uno de los principales recursos utilizados para cocinar en los hogares senegaleses. Este punto es crucial: el 42% de los hogares utiliza combustibles derivados de la madera, lo que incrementa la presión sobre los bosques del país y acelera la deforestación, reduciendo la capacidad de absorción de C02. Al mismo tiempo, el uso de esta biomasa como materia prima para la construcción abre la puerta a nuevas oportunidades económicas y fomenta un modelo de economía circular basado en la reutilización de recursos locales. Con un añadido más: los ladrillos de tifa funcionan como aislantes, por lo que la municipalidad está pensando ya en utilizarlos para el revestimiento de escuelas, creando pequeños refugios climáticos para la temporada de mayor calor.
La iniciativa se alinea con el “Plan Clima” de la ciudad y con los objetivos establecidos en la Contribución Nacional Determinada (CDN) de Senegal al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático. Un aspecto en el que la AECID y la municipalidad de Pikine ya habían trabajado con anterioridad, puesto que la ciudad participó en el Pacto de los Alcaldes para África Subsahariana -financiado por la UE-, lo que le permitió instalar electricidad solar para la alcaldía y otros edificios municipales.
Con este proyecto, la AECID hace frente a sus compromisos internacionales de desarrollo y de protección de la biodiversidad del Convenio de Diversidad Biológica, restaurando ecosistemas y su funcionalidad y promoviendo la gestión sostenible de los recursos naturales.


