Salud Global: hacia un nuevo paradigma de cooperación en salud
Salud Global: hacia un nuevo paradigma de cooperación en salud
RED DE EXPERTAS AECID. En un mundo interconectado, la salud ha superado el marco nacional e internacional para convertirse en un bien público global
La AECID abandera este nuevo paradigma, impulsando alianzas innovadoras que aseguran la equidad en el camino

Por Oriana Ramírez Rubio, Jefa del Área de Salud de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Hace 25 años, más de 10 millones de niños morían cada año en el mundo. Hoy fallecen menos de cinco millones, pese a un aumento poblacional del 30%. También las enfermedades infecciosas más mortales han disminuido a la mitad, especialmente en África Subsahariana y Asia del Sur.
DE LOS AVANCES HISTÓRICOS A LOS DESAFÍOS ACTUALES
Estos avances se deben a una combinación de liderazgo nacional, financiamiento internacional y acceso a innovaciones médicas: nuevas vacunas, tratamientos para el VIH o métodos de prevención de malaria, entre otras. Sin embargo, estos avances van a revertirse por primera vez. Por ejemplo, la mortalidad infantil (en menores de 5 años) sube en 2025 por primera vez en 25 años de 4,6 millones en 2024 a 4,8 millones en 2025.
En paralelo, ha surgido un concepto clave: los bienes públicos globales de salud. Son recursos y normas que benefician a todos los países, desde la erradicación de enfermedades como la polio, hasta la preparación ante pandemias o la lucha contra el cambio climático. Su provisión exige coordinación global y financiamiento sostenido, pero sus beneficios son universales.
UN ECOSISTEMA GLOBAL COMPLEJO
La arquitectura global de salud es diversa: agencias de las Naciones Unidas (ONU), en particular, la Organización Mundial de la Salud, clave como agencia multilateral especializada, pero también el Fondo de Población de la ONU (FNUAP), o la Agencia de la ONU para la Infancia (UNICEF); iniciativas globales de salud como el Fondo Mundial de lucha contra la malaria, tuberculosis y VIH, o la Alianza de Vacunas GAVI, partenariados de desarrollo de productos como UNITAID, FIND, CEPI o DNDi , plataformas técnicas como Stop TB, Global Polio Erradication Initiative (GPEI), o UHC2030, y bancos multilaterales de desarrollo.
Cada actor aporta funciones distintas, desde investigación y desarrollo hasta asistencia técnica y financiamiento de sistemas de salud. Gracias a esta diversidad, el mundo ha logrado hitos sin precedentes. Pero la fragmentación, la dependencia de financiamiento externo y la multiplicidad de agendas representan desafíos que requieren liderazgo y coordinación activa.
AVANCES Y RETROCESOS DE LA AOD EN SALUD
Entre 1990 y 2019, la cooperación internacional invirtió más de 880.000 millones de dólares en salud, principalmente en VIH, tuberculosis, malaria y vacunación infantil. Países como Ruanda y Etiopía demostraron que la ayuda oficial al desarrollo, cuando se alinea con reformas nacionales y se priorizan programas de atención primaria y comunitaria, puede generar resultados sostenibles.
Sin embargo, la tendencia global reciente es preocupante. Tras alcanzar un máximo histórico de 80.300 millones de dólares en 2021 durante la pandemia, la asistencia para el desarrollo en salud cayó a 49.600 millones en 2024 y se prevé que descienda a 36.200 millones en 2030. Estos recortes, combinados con un enfoque vertical y focalizado en enfermedades específicas, amenazan con revertir décadas de avances y causando hasta 22 millones de muertes de aquí a 2030, si continúan las tendencias actuales.
ESPAÑA COMO FACILITADORA, PROMOTORA Y CONECTORA
En este contexto, España ha reforzado su liderazgo de una manera destacada y estratégica. Por un lado, ha fortalecido el diálogo y la cooperación entre los propios actores gubernamentales, con la Estrategia Española de Salud Global 2025-2030, un esfuerzo conjunto de todo el gobierno, con los ministerios de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación (incluyendo AECID), Sanidad, o Ciencia y otros actores clave. La estrategia proyecta a España como actor estratégico en la salud mundial que se distingue por ser un promotor del enfoque basado en derechos humanos y equidad, así como feminista, integrando interseccionalidad y abordaje de salud planetaria, asegurando que la reforma global de salud sea justa y sostenible.
Por otro lado, España organiza de manera muy eficiente e innovadora espacios inclusivos entre países, organismos multilaterales y sociedad civil, validando orientaciones estratégicas y compromisos, y demostrando que las alianzas estratégicas son clave para lograr resultados concretos en salud global.
Un ejemplo de esta alianza es cómo la AECID contribuye al esfuerzo mundial liderado por la OMS y la OPS para eliminar el cáncer cervicouterino, en el que participan otros países, además de la Fundación Gates, el GAVI, UNITAID, UNICEF y el Banco Mundial.
Además, ante el incremento, por primera vez en décadas, en mortalidad infantil en 2025, España ha renovado la colaboración con actores filantrópicos, como, la Fundación Gates centrada en salud materno-infantil, reforzando sistemas de salud y reduciendo desigualdades. Asimismo, impulsa la equidad en acceso a tecnologías desde su participación en el Equipo Europa sobre la manufactura local de vacunas y medicamentos en el continente africano, y la iniciativa VAC-MED en el latinoamericano, en colaboración con una pluralidad de actores como la FCSAI, AEMPS, ISCIII, OPS, COMISCA y Fiocruz. La Cumbre CELAC-UE de noviembre de 2025 en Cartagena de Indias evidenció cómo España convierte la innovación, la producción regional y el acceso equitativo en una hoja de ruta práctica.
Por último, nuestro país se presenta como facilitador del diálogo y coordinador de consensos al más alto nivel político, con la Iniciativa de Salud Global de Sevilla, y como conector entre iniciativas y actores globales reflexionando sobre la necesaria reforma del ecosistema de Salud Global; desde la Comisión Europea, hasta Welcome Trust y Friends of Lusaka, garantizando complementariedad y eficacia en la acción internacional.
MIRADA AL FUTURO
El éxito de estas iniciativas demuestra un principio claro: lo técnicamente posible solo luce cuando cuenta con respaldo político. La salud fue el sector prioritario de AECID en 2023, superando el 20% del presupuesto anual. Este impulso se refleja en el liderazgo al más alto nivel, consolidando a España como un actor confiable y visionario en la escena internacional.
Demostramos así que la cooperación en salud no es solo financiamiento: es política estratégica, coordinación técnica, alianzas multiactor y enfoque en derechos y equidad, no solo para las personas que viven en países con menos recursos; sino para la población mundial.
En un mundo de recursos decrecientes y desafíos crecientes, nuestro modelo muestra cómo un país puede transformar compromisos en resultados concretos, fortalecer sistemas locales y regionales y garantizar que la salud siga siendo un bien público global.


