Monitoras voluntarias: Piezas clave del proyecto AECID/EUROSAN DeL para mejorar el acceso a salud
Resumen de la noticia
"Nosotros somos la fuente vital que conecta las comunidades con los centros de salud. Si no fuera por nosotros, no tendríamos un control más cercano de saber si avanzamos o no con la desnutrición en los niños", asegura Ingrid Banegas, monitora voluntaria que trabaja día a día por la niñez de su comunidad
De puerta en puerta, cuidando la salud de la niñez de su comunidad, así es como Ingrid Banegas vive su función de monitora voluntaria en El Zumbido, San Luis (Comayagua), uno de los 39 municipios donde el Apoyo Complementario AECID/EUROSAN DeL, a través de la Fundación CSAI, formó una red de agentes comunitarias de salud (RACS) para llevar el cuidado nutricional a todos los hogares.
Ingrid es parte de esa red ¡y lo hace de forma voluntaria! Porque, al ver la necesidad en su comunidad, no podía quedarse sin hacer algo. Antes de que existieran las monitoras, la información sobre salud y nutrición llegaba poco y tarde a El Zumbido: "venía un promotor de una zona lejana, cada cierto tiempo y no era igual. Las madres le daban té o agua a sus bebés recién nacidos sin saber que la leche materna ya contiene todo lo que necesitan, incluyendo la hidratación, bueno yo misma no sabía eso". Ella, que hoy tiene un bebé de tres meses al que amamanta exclusivamente, aplica todo lo que aprendió en los talleres organizados por la Fundación CSAI y el centro de salud.
Con la Estrategia de Atención Integral a la Niñez en la Comunidad (AIN-C), Ingrid aprendió a vigilar el crecimiento, identificar señales de desnutrición y orientar a las familias. Cuenta que "una licenciada nos explicó que, cuando el niño cumple seis meses, se le pueden hacer papillas con camote mezclado con leche materna, porque ese es el sabor que ya conocen. Así se van adaptando". Descubrir que una buena alimentación se puede construir con yuca, plátano, frijoles, maíz y huevo, con lo propio del territorio, fue lo que más le impactó.
Cada visita a las familias es más que una medición: Ingrid llega, observa, pregunta, escucha porque sabe leer en el color de la piel o del cabello de niñas y niños si algo no está bien. Pero, lo que hace posible su trabajo es que la comunidad la conoce: "es fácil que lo reciban a uno aquí, porque me conocen de siempre. Me han puesto atención muchos padres, escuchan mis consejos".
Hay un pequeño al que Ingrid no olvida. Tenía 20 meses cuando lo encontró en sus rondas: bajo peso, anemia visible. Lo reportó al centro de salud, acompañó a la madre en el proceso y no se fue hasta que el niño mejoró. "Yo no me imagino ver a mis niños en esas condiciones", dice con la voz cargada, y explica: "uno quisiera tener superpoderes, pero no se puede". Lo que sí puede hacer, y hace, es estar presente, mes a mes, incluso después de haber finalizado el Apoyo Complementario AECID/EUROSAN DeL.
El trabajo de Ingrid es parte de una red que sumó a 384 monitoras y monitores voluntarios, formadas junto a 319 profesionales de salud, bajo el liderazgo de la Fundación CSAI como socia del Apoyo Complementario AECID/EUROSAN DeL en el eje de salud y nutrición. Juntos llegaron a más de 42,000 niñas y niños con acompañamiento real en sus primeros años de vida, el periodo más determinante para su desarrollo.
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Historias que Nutren es una campaña del proyecto en seguridad alimentaria y nutricional (SAN) AECID/EUROSAN DeL, financiado por la Unión Europea y AECID, que muestra cómo desde los territorios se impulsaron soluciones para mejorar la alimentación y el bienestar de la población. A través de estas historias se visibilizan los desafíos, aprendizajes y avances que se generaron en los 39 territorios priorizados por esta iniciativa a través de los socios implementadores: AMHON, Fundación CSAI, ASONOG y la Universidad Zamorano.