A medida que nos acercamos al final los días se hacen más cortos, pero también más intensos. Brillos de despedida flotan en el aire junto a comienzos que aún no imaginamos y va tomando forma el hormigueo de un nuevo impulso que nos lanza hacia el futuro.
Pero nunca es tarde para conseguir pequeñas victorias. Ni tampoco grandes, como ha sido la aprobación de la primera Estrategia de Cooperación Feminista, una suma de esfuerzos por la igualdad de género que se sustenta en cuatro pilares: derechos, representación, recursos y alianzas. Un broche de oro, también, al Día Internacional de los Derechos Humanos, en el que han culminado los 16 días de activismo realizados desde la Agencia.
Sabemos que los ciclos se cumplen, que los proyectos se acaban dejando el valor del camino construido. Hemos aprendido, un año más, a valorar la labor realizada, el esfuerzo que nunca se negocia, la esperanza que transportamos. A veces es el momento de recoger e irse, como han hecho nuestros compañeros del hospital de campaña después de una misión exitosa en Jamaica. 35 días y medio millar de pacientes después pueden volver con la satisfacción del trabajo bien hecho y las historias de una experiencia única en el equipaje.
Siempre estaremos para apoyar en los malos momentos y para disfrutar los buenos. De hecho, hace unos días conmemoramos un aniversario muy especial, y es que se han cumplido quince años desde que la ONU reconoció el derecho al agua y al saneamiento. En estos quince años se ha hecho mucho en este ámbito que transforma vidas, pero aún quedan desafíos por delante. Celebramos lo conseguido, seguimos trabajando en lo que está por delante. Como la siguiente respuesta de emergencia, que ya se ha activado ante las inundaciones de Sri Lanka, Vietnam e Indonesia, y que hemos canalizado a través de la Fundación Internacional de Cruz Roja.
La verdad es que el propio trabajo es un motor y un consuelo. En esta época en la que, a veces, sentimos que todo pasa como en un parpadeo y que los propósitos de año nuevo quedaron lejos, tenemos el refugio de participar en proyectos que han mejorado un poco el mundo. Como el gran pulmón que se está construyendo en Ciudad de Guatemala, un parque ecológico que beneficiará tanto a la biodiversidad como al esparcimiento. O el centro de prevención para mujeres y niñas víctimas de violencia de género, un lugar construido en Bainet destinado a convertirse en un espacio seguro.
Y si esto no fuera suficiente, siempre podemos enfocarnos en lo que está por venir. Como la inspiración que ha supuesto la celebración en El Cairo de la primera simulación juvenil de un debate abierto sobre Mujeres, Paz y Seguridad, donde más de 300 jóvenes han podido intercambiar sus ideas sobre el futuro de esta agenda. O los proyectos seleccionados en la convocatoria de IBERESCENA, 131 iniciativas que seguro que nos sorprenden en los próximos meses y semanas con sus propuestas.
Así que, aunque la noche llegue cada día un poco antes, aunque esta época impulse a echar la vista atrás, os animamos a que sigáis mirando adelante con nosotros, y a que compartamos otro año más las alegrías de la cooperación, el privilegio de construir juntos y el camino que compartimos.
Muy felices fiestas para todos. Nos vemos en 2026.