El cambio viene como el discreto perfume de las flores silvestres de primavera, decía John Steinbeck. Seguro que el escritor que puso palabras a la esperanza y la dignidad se sentiría, al menos, tan orgulloso como nosotros al ver la campaña del 8M de la AECID: la Cooperación Feminista como impulsora de ese cambio que llega de forma tan sutil, pero tan poderosa.
Aunque también estamos preparados para responder a otros más bruscos. Estos días también han visto terminar con éxito su misión potabilizadora al equipo START. Los participantes vuelven de Mozambique habiendo potabilizado 750.000 litros de agua que han llegado a 375.000 personas.
Y, entre medias, buscando más de esas pequeñas acciones que transforman el mundo a lo grande, se ha publicado el calendario de subvenciones para 2026. Hasta cinco convocatorias a lo largo del año para financiar proyectos de desarrollo, innovación, acción humanitaria y una nueva línea de memoria y construcción de paz.
¿A cuántas personas hemos mirado y no hemos visto? Aunque los proyectos nos gustan, las personas son nuestra razón de ser. Por eso aprovechamos estos días en los que la igualdad está tan presente para destacar que en la Agencia es uno de los ejes transversales, es decir, presente en todas las actuaciones. Algunas de ellas son más directas, como las iniciativas para garantizar la autonomía y salud de mujeres y niñas, que se impulsan en cualquier contexto, o la erradicación de la violencia contra ellas.
Otras son más sutiles, como esa brisa que agita las cortinas al amanecer: promover la transformación de la economía de los cuidados, tratando de reconocerla en el sistema económico, o la participación real y efectiva de las mujeres en la toma de decisiones.
No hay que olvidar que con la Estrategia de Cooperación Feminista, estamos en la vanguardia por la igualdad: no gestionamos la desigualdad, intentamos desmontarla.
Esto se traduce en todos los ámbitos de la agencia. Solo hay que echar un vistazo a la programación del Mes de la Red Cultural Exterior de la AECID y su recorrido para contribuir a la inclusión y la igualdad desde la cultura. Por cierto, hablando de esta última, estos días también pudimos estar en el Salón del Cómic de Valencia, impulsando la presencia de creadores africanos y palestinos. Merece la pena descubrir su obra.
En Haití podemos destacar uno de esos proyectos de igualdad transversal: la alfabetización en lengua criolla está cambiando la vida de cientos de mujeres campesinas gracias a los programas de educación en zonas rurales. También en el país caribeño se abre paso la transición ecológica, gracias a los sistemas de regadío impulsados con energía solar que favorecen el futuro en estos territorios rurales.
Aunque hablando de procesos para favorecer el futuro, podemos destacar la planta potabilizadora de Ecuador que garantizará agua segura y digna a más de 80.000 personas. Personas y agua van muy unidas, como demuestra en Colombia el avance en la regulación de tarifas para agua y alcantarillado. Este proceso contará con la voz de sus ciudadanos, pues se ha activado un gran proceso de participación pública.
Al final, solo puedes entender a la gente si la sientes en ti mismo.
¡Nos vemos en dos semanas!