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    • 28/10/2021 12:00
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      Medio Ambiente y cambio Climático

      REDEXPERTOS. La COP 26, una nueva oportunidad para abordar juntos los desafíos de la emergencia climática

      A las puertas de la XXVI Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, solo 6 de cada 10 Estados han revisado al alza sus compromisos para hacer frente a este enorme desafío. La COP 26 es un escenario decisivo para una tarea ingente que exige aumentar ambición, compromisos y cooperación entre Estados

      La COP 26, una nueva oportunidad para abordar juntos los desafíos de la emergencia climática

      Por Maite Martín-Crespo, jefa de Área de Medioambiente y Cambio Climático, Departamento de Cooperación Sectorial - AECID.

      Tras la XXV Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, COP 25, presidida por Chile y celebrada in extremis en Madrid en un alarde de diplomacia y capacidad organizativa que España resolvió con brillantez, los británicos, en un escenario también complicado y lleno de incertidumbres, convocan en Glasgow la "COP26" entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre.

      En 2020 los Estados deberían haber revisado al alza sus compromisos para afrontar este tema, las llamadas "Contribuciones Nacionalmente Determinadas" (CND) al Acuerdo de París, pero a finales de julio de ese año, el 40% de los Estados no lo había hecho. Entre ellos, algunos de los principales emisores, como China, India o Australia. Las CND actualizadas representan una reducción de emisiones del 12%, pero cubren solo el 59% de los Estados firmantes del Acuerdo de París, cifra que equivale a menos de la mitad de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Con estos datos, los cálculos indican que la temperatura aumentará 2,7°C este siglo, lo que significa ahondar en escenarios catastróficos para la vida humana. En el caso de los países pobres, además, algunos de esos compromisos están condicionados a la recepción de fondos por parte de los donantes, entre los que se encuentra España.

      CAMINO A GLASGOW

      Así pues, la COP26 ofrecerá a los Estados una nueva oportunidad de impulsar las medidas necesarias para abordar la emergencia climática y "aumentar la ambición", la aspiración más repetida desde que entró en vigor el Acuerdo de París. Una reunión decisiva para la Cooperación Internacional porque en ella se acordarán, entre otras cosas, compromisos para ayudar a los países más pobres, que son quienes más sufren los efectos del cambio climático y los que menos responsabilidad tienen en su origen. Este es uno de nudos gordianos y es clave para seguir avanzando en las negociaciones.

      Y es que, a pesar de que el cambio climático tiene efectos cada vez más fáciles de percibir por un número creciente de personas en nuestra vida diaria, no todos los sufrimos de la misma manera. En España, si bien vivimos, cada vez más a menudo, sucesos meteorológicos extremos y las sequías e inundaciones hacen estragos, disponemos de medios de prevención y respuesta ante estas amenazas, y muchas veces contamos con coberturas de riesgos y compañías de seguros, además del apoyo del Estado en forma de indemnizaciones. Pero en muchos países la realidad es completamente diferente, y este tipo de eventos pueden arrasar con los medios de vida de familias enteras de la noche a la mañana sin remedio, empujando a la emigración. 

      Los desafíos que plantea el cambio climático a la Cooperación Española tienen muchas formas:  escasez de agua; amenazas a los sistemas agroproductivos; seguridad alimentaria; vulnerabilidad de infraestructuras y poblaciones asentadas en la costa; agravamiento de los efectos de inundaciones y sequías, huracanes, ciclones e incendios cada vez más recurrentes; migraciones; pérdida de la biodiversidad; eficiencia energética; renovación del mix energético con entrada de fuentes renovables… La tarea y los desafíos son ingentes.

      EL PAPEL DE LA AECID

      La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) trata de cubrir distintas demandas, a menudo emitidas desde las instituciones y otras veces identificadas por ONG sobre el terreno con comunidades aisladas. En general, la labor de la Agencia se dirige a reducir la vulnerabilidad y la exposición a los diferentes riesgos que supone el cambio climático, prestando atención prioritaria a los afectados más vulnerables, y buscando oportunidades para crear empleo y lograr beneficios adicionales a los inicialmente pretendidos.

      El esfuerzo que toca hacer reclama de un músculo que en la AECID se viene entrenando desde hace años, con socios estratégicos como son, en España,  entre otros, el Centro de Investigaciones Energéticas y Materiales (CIEMAT), el Instituto de Diversificación y Ahorro Energético (IDAE), la Escuela Nacional de Protección Civil, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Oficina Española de Cambio Climático, la Dirección General de Agua, el Organismo Autónomo Parques Nacionales, la Agencia Española de Meteorología o el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria. Además, cómo no podría ser de otra forma, con múltiples instituciones y actores de los países y las regiones donde trabaja la Agencia.

      Un músculo para el que la Agencia cuenta también con instrumentos propios. Así, además de trabajarse con ONGD, con la academia y las empresas, desde la cooperación financiera,  el Fondo para la Promoción para el Desarrollo (FONPRODE) sobre todo impulsa las energías renovables; los Programas COOTEC e INTERCOONECTA, organizan  misiones para conocer soluciones e intercambios de conocimiento con diversos formatos; el Fondo de Cooperación para el Agua y el Saneamiento, que ha logrado atraer recursos de la Facilidad de Infraestructura de la Unión Europea, aborda la adaptación al cambio climático en la gestión del recurso hídrico; el Programa Arauclima apoya a múltiples actores de la región americana y caribeña; el nuevo Fondo de Transición Ecológica promueve la economía circular y las soluciones basadas en la naturaleza; con los Programas de Naciones Unidas para el Medioambiente y para el Desarrollo, se apoya, con el primero, la plataforma de transferencia tecnológica climática REGATTA, y con el segundo, el Programa Global de Apoyo a las Contribuciones Nacionalmente Determinadas del Acuerdo de París y el Programa Pacto de los Alcaldes apoya a municipios en África Subsahariana.

      La AECID compartirá en Glasgow tres experiencias que tratan, por un lado, de la eficiencia energética para mitigar la emisión de gases de efecto invernadero en Panamá, Ecuador y Paraguay; y, por otro lado, de aspectos de inclusión social que afectan a pueblos y comunidades indígenas Aymaras y Quechuas, así como a mujeres en los Andes Peruanos y Bolivianos, donde también se trabaja la adaptación al cambio climático. Estas experiencias se enmarcan en el Programa europeo EUROCLIMA+ en el que la Agencia lidera varios de sus componentes.

      En la COP26 volverá a visibilizarse que los desafíos planteados por el cambio climático solo pueden afrontarse con alguna garantía de éxito si se trabaja de forma coordinada desde el conjunto de los países. Ojalá el contexto actual de recuperación e impulso al desarrollo sirva para aprovechar al máximo las oportunidades de esta cumbre. Sin duda la AECID volverá a poner todo de su parte para que así sea.

      Ojalá aprovechemos al máximo el tiempo que nos queda y podamos decir que hicimos todo lo que pudimos, lo mejor que supimos, y que lo hicimos cooperando con muchos más.


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