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    • 7/23/2020 11:00 AM
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      Egipto
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      Género

      RED DE EXPERTOS. La última turbulenta década de las mujeres en Egipto

      Nuestro coordinador en El Cairo, Ventura Rodríguez, explica cómo la Cooperación Española impulsa que las mujeres y niñas egipcias accedan a sus derechos en el país más poblado del mundo árabe, donde el matrimonio infantil y la mutilación genital femenina siguen vigentes.

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      Por Ventura Rodríguez. El Cairo.

      La participación de la mujer egipcia en primera línea de levantamientos y protestas tiene una tradición tan larga como la historia de Egipto. Desde la época faraónica cuando apoyaban las huelgas de los trabajadores o denunciaban abusos en los tribunales correspondientes, hasta principios del siglo XX, siendo parte muy activa de las demandas anticoloniales y la liberación del país.  

      Esa tradición se ha dejado sentir también durante la última década, contando desde los descontentos sociales que empezaban a cocinar la famosa primavera árabe, hasta la actualidad. Los meses anteriores, y sobre todo aquel enero de 2011, la participación de las mujeres en la revolución social volvió a ser inspiradora. Millones de mujeres estaban en primera línea, cargadas de energía y sueños de igualdad que pedían cambiar la sociedad. Palabras como esperanza, participación, movilización, activismo, pero también gestos, bailes y canciones, rompieron el silencio y se convirtieron en gritos de realidad, en reivindicaciones de defensa contra la injusticia y el abuso. Las mujeres se hicieron oír, los mensajes eran ambiciosos y se materializaron en propuestas que pretendían cambiar el papel de la mujer en la sociedad egipcia.  

      Sin embargo, el balance de los tres primeros años tras las famosas movilizaciones fue muy frustrante. El gobierno de los Hermanos Musulmanes, que defendía una interpretación muy controvertida y extrema de los principios del islam, provocó un gran retroceso en los derechos de las mujeres. Disminuyó la representación de las mujeres en el Parlamento de 2012 -cayendo a un 2,2 %-, leyes como la del acoso sexual fueron derogadas, se propusieron enmiendas a otras para descriminalizar la mutilación genital femenina, y se intentó desmantelar la institución que todavía vela por los derechos de las mujeres en Egipto, el Consejo Nacional de la Mujer.  

      En 2012 la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), puso en marcha el Programa Masar para acompañar los procesos de gobernanza democrática en Oriente Medio y en el Magreb mediante la modernización de instituciones públicas y de las organizaciones de la sociedad civil. Comenzamos a trabajar en la recuperación del Consejo Nacional de la Mujer de Egipto, que pasó a ser un socio estratégico de impulso a iniciativas de protección, de lucha contra cualquier tipo de violencia y de inclusión económica. 

      De 2013 a 2015 pusimos el foco en que las mujeres recuperaran los derechos básicos perdidos. Desde entonces se han logrado algunos avances, aunque en algunos casos sean sólo formales. En 2014 se penalizó el acoso sexual; en 2015 el Gobierno lanzó la estrategia para combatir la violencia contra la mujer, financiada por la AECID a través del Programa Ciudades Seguras de Naciones Unidas; dos pasos importantes si tenemos en cuenta que el 99,3% de las niñas y mujeres egipcias han experimentado alguna forma de acoso sexual en su vida, según ONU Mujeres No obstante, el cambio normativo más notable fue la aprobación en 2014 de una Constitución que incorporaba más de 20 artículos para promocionar la igualdad de derechos sin discriminación. Se implantó un sistema de cuotas que consiguió remontar la participación de la mujer en el Parlamento hasta el 15% establecido actualmente.  

      En estos tres años, la AECID decidió reforzar el papel de la mujer a través de las organizaciones de la sociedad civil egipcia para impulsar su participación política en el estudio de las reformas legales, y en cuestiones como la lucha contra la mutilación genital femenina (verdadera lacra en Egipto donde, según Naciones Unidas, el 92% de las niñas y mujeres entre los 15 y 49 años han sufrido algún tipo de mutilación genital). En la actualidad, 18 de las 89 parlamentarias que se sientan en el Parlamento egipcio recibieron formación gracias a la Cooperación Española; contribuimos a la introducción de mejoras en el Estatuto de Persona, el Código Penal y la Ley de Trabajo; y trabajamos en la sensibilización de líderes religiosos, jóvenes y asociaciones locales contra la práctica de la mutilación genital femenina.  

      Las incipientes mejoras empezaron a formar parte del debate público y desde 2017, se empezó a respirar un viento favorable a algunos cambios. Las mujeres comenzaron a ser vistas también como motor de prosperidad y progreso económico, por lo que nuestro trabajo como Cooperación Española se volcó en favorecer la creación de empleo formal para ellas. El 2017 fue declarado el año de la mujer, se nombraron algunas gobernadoras de provincias, asesoras o mujeres en puestos judiciales relevantes, y se llegó a contar en 2018 con 8 mujeres en el gabinete de ministros, hecho insólito en el gobierno egipcio.  

      Esta ola de optimismo de 2018 abría algunas oportunidades, a pesar del largo camino aún por recorrer. Animó a numerosas mujeres a denunciar públicamente el acoso sexual en redes sociales, en los lugares de trabajo o en lugares públicos. En la AECID convertimos la erradicación de todo tipo de violencia contra las mujeres y niñas en uno de nuestros principales pilares de intervención, incluyendo la lucha contra el matrimonio infantil, que condiciona oportunidades educativas, sociales y laborales, comporta riesgos para su salud y, en última instancia, contribuye al crecimiento poblacional, que es uno de los principales desafíos de Egipto en la Agenda 2030.

      Vivimos en 2019 cómo el Parlamento promovía proyectos de ley contra la violencia contra la

      s mujeres, o modificaciones de leyes civiles respecto a la custodia de los hijos, derechos de visita, permisos de viaje, cancelación de los artículos que regulan la obediencia de las esposas e, incluso, restricciones a la poligamia, todavía legal en Egipto. La oportunidad se aprovechó para abrir debates impensables en otros momentos como la prohibición total del niqab (velo que cubre el rostro) en espacios públicos y universidades, y para mejorar una imagen muy deteriorada que, ciertamente, todavía arrastra unos preocupantes índices de desigualdad.  

      En 2020 nos hemos encontrado con las consecuencias de la pandemia de la COVID-19, que ha llegado para colocar de nuevo a las mujeres en primera línea, aunque, en esta ocasión, de la educación de los hijos, del cuidado de enfermos y ancianos, de más tareas domésticas, de la atención médica o del liderazgo de las comunidades. A pesar de ello, no queremos desaprovechar la oportunidad creada en este ámbito durante la última década para acompañar los procesos de cambio a los que muchas mujeres egipcias no quieren renunciar. Ya no están dispuestas a volver a la casilla de salida.

      Ventura Rodríguez es Coordinador General de la Cooperación Española en Egipto.

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