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SUSPENSIÓN DE PLAZOS ADMINISTRATIVOS

De acuerdo con la disposición adicional tercera del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo,​ se suspenden los términos y plazos de la tramitación de los procedimientos de la AECID desde el 14 de marzo de 2020 y hasta que cese la vigencia del real decreto. En consecuencia, en la sede electrónica de la AECID, se cerrarán las aplicaciones informáticas asociadas a los procedimientos en curso.
​Se p​​ueden consultar al efecto: las Notas Informativas de Sede y ​Exterior (actualizada 22.05.2020)​ ​y Resolución de 8 de abril de 2020​.​​

A partir del 1 de junio de 2020 finaliza la suspensión de los plazos administrativos, de acuerdo con el artículo 9 del Real Decreto 537/2020, de 22 de mayo.

A partir del 4 de junio de 2020 finaliza la suspensión de los plazos de prescripción y caducidad de derechos y acciones, de acuerdo con el artículo 10 del Real Decreto 537/2020, de 22 de mayo.​​


  • Press Room

    Press Room

    • 5/14/2020 5:00 PM
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      Cooperación para el desarrollo

      Declaraciones de la Red GLAD para la respuesta a la crisis COVID-19

      La Red GLAD emite una declaración sobre las personas con discapacidad ante el brote COVID-19 y respuesta, en la que hace un llamamiento a todos los actores y actoras para que sean inclusivos con las personas con discapacidad en su respuesta a la pandemia.

      A esta declaración se suma la emitida por el Grupo de Trabajo de Educación Inclusiva de la Red, en la que advierte de la creciente desigualdad en la educación como consecuencia de la crisis COVID-19, que afecta especialmente a las personas con discapacidad.

      La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) forma parte de esta Red de Acción Global sobre Discapacidad, compuesta por 37 instituciones mundiales.

      DECLARACIÓN DE LA RED DE ACCIÓN GLOBAL SOBRE DISCAPACIDAD SOBRE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD ANTE EL BROTE DE LA COVID-19 Y RESPUESTA 

      Nosotros, miembros de la red GLAD, reconocemos que la COVID-19 es una pandemia internacional que requiere una fuerte cooperación internacional para salvar vidas y medios de vida, especialmente de los más vulnerables. Alabamos el apoyo brindado a los países de bajos y medianos ingresos para combatir la propagación del virus.

      Más de mil millones de personas con discapacidad corren mayor riesgo de contraer la COVID-19 y se ven afectados en mayor grado por factores socioeconómicos agravantes. Esto se debe a las barreras que pueden limitar o impedir el acceso a la información de salud pública e higiene, los recursos adecuados para implementar una buena higiene, la dependencia del contacto físico y la necesidad de contactar con personas de apoyo que desafían el llamado distanciamiento social. Muchas personas con discapacidad también tienen un riesgo elevado de enfermedad grave y muerte si se infectan con la COVID-19, debido a condiciones de salud previos y otros factores de riesgo. Un desafío adicional para las personas con discapacidad es la interrupción y el acceso a los servicios de salud de los que dependen habitualmente.

      Desde la propagación de la COVID-19, se han incrementado las personas con discapacidad que se enfrentan un mayor aislamiento y una mayor discriminación, la denegación de servicios de apoyo, incluidas la lengua de signos y la interpretación táctil, y la denegación de la misma protección para su personal de apoyo que trabaja en instalaciones médicas. La evidencia más clara de los países más afectados muestra que las personas con discapacidad que están en instituciones tipo residencias son extremadamente vulnerables y representan una parte significativa del total de casos de infección y muertes.

      Las personas con discapacidad deben ser incluidas en todas las respuestas a la COVID-19 y las intervenciones humanitarias relacionadas, desde medidas preventivas de salud hasta respuestas de protección social. La discriminación de las personas con discapacidad en el acceso al tratamiento COVID-19, incluidos los procedimientos y equipos que salvan vidas, como son los respiradores, es una violación grave de los derechos humanos. Además, el hecho de no considerar la desagregación de los datos epidemiológicos por discapacidad nos priva de comprender la magnitud del impacto del brote y subestima sus trayectorias vitales y contribuciones a la comunidad. Sin esta información, es difícil comprender correctamente la pandemia, su impacto en las personas con discapacidad, y, en consecuencia, limita nuestra capacidad de garantizar servicios equitativos o específicos para las personas con discapacidad.

      No abordar la exclusión de las personas con discapacidad y sus familias en el ciclo completo de prevención, tratamiento y recuperación de la COVID-19 tendrá un impacto significativo en la lucha general contra la pandemia. En vista de esto, hacemos un llamamiento a todos los actores, incluidos los gobiernos, las instituciones financieras internacionales, las agencias de cooperación internacional y los donantes privados para que sean inclusivos con las personas con discapacidad en su respuesta a la COVID-19. En particular deberían:

      1. Tener en cuenta la mayor vulnerabilidad de las personas con discapacidad y las barreras específicas a las que se enfrentan. Toda la información pública, las medidas de respuesta a las crisis, las intervenciones de salud y protección social, las respuestas de emergencia y los programas de recuperación deben ser inclusivos, accesibles para todos y no discriminar a las personas con discapacidad. El apoyo financiero debe estar disponible para ese fin. Dichas medidas incluyen: la accesibilidad de las comunicaciones, incluso en lengua de signos; acceso a servicios y programas, incluidos centros de salud y centros de distribución de alimentos; medidas específicas de protección social; asegurar la continuidad de los servicios de asistencia a domicilio; respuestas humanitarias que incluyen la discapacidad; y recopilación de datos desglosados por discapacidad, etc.
      2. Tomar medidas urgentes para proteger la salud y los derechos de las personas con discapacidad en todos los entornos institucionales, incluidas residencias de ancianos, centros de atención social y psiquiátricos, y hogares tutelados.
      3. Comprometerse significativamente con organizaciones de personas con discapacidad (que representan la diversidad de la discapacidad) en todas las etapas, de las actividades de respuesta y recuperación para garantizar la inclusión plena y efectiva de las personas con discapacidad en la respuesta general a la COVID-19.
      4. Garantizar que todas las medidas de emergencia, incluidos los nuevos marcos legislativos destinados a mitigar el impacto médico y socioeconómico y la recuperación de COVID-19, no discriminen ni violen los derechos de las personas con discapacidad. Las personas con discapacidad deben continuar recibiendo los servicios de apoyo adecuados. El personal que trabaja para y con personas con discapacidad debe estar adecuadamente protegido, incluido el acceso al Equipos de Protección Personal (EPP) y recibir atención médica adecuada.
      5. Garantizar que los datos sobre las pruebas, la recuperación y la muerte de personas con discapacidad sean recogidos y se utilicen continuamente para formular respuestas de emergencia y planes de recuperación.
      6. Garantizar que los fondos asignados y las inversiones realizadas para combatir y recuperarse de la COVID-19 estén diseñados explícitamente para incluir a las personas con discapacidad y tomar todas las medidas para mitigar el riesgo de discriminación por motivos de discapacidad

       

      DECLARACIÓN GENERAL DEL GRUPO DE TRABAJO DE EDUCACIÓN INCLUSIVA DE LA RED GLAD PARA LA RESPUESTA A LA CRISIS DE LA COVID-19 

      El Grupo de Trabajo de Educación Inclusiva de la Red GLAD (GTEI) advierte sobre la creciente desigualdad en la educación debido a la pandemia de COVID-19 que afecta especialmente a las personas con discapacidad. La interseccionalidad con la pobreza, el género, el origen étnico u otras identidades puede dar lugar a varias formas de discriminación y exclusión. Recomendamos que se aborde la necesidad urgente de apoyar a los estudiantes con discapacidades en todos los niveles educativos, desde la enseñanza preescolar hasta los niveles terciarios, y que se consideren acciones inmediatas, a medio y largo plazo. La infografía del GTEI, que representa mensajes y consideraciones clave para la educación inclusiva, está disponible en inglés, español, francés, árabe y ruso, y puede apoyar estos esfuerzos junto con los siguientes cinco principios:

      1. Aprovechar la oportunidad de incluir a todos los estudiantes, incluidos los alumnos con discapacidad, en las respuestas a la crisis de la COVID-19 mediante inversiones en educación.  Fomentar el uso de principios de Diseño de Aprendizaje Universal en programas educativos y proporcionar adaptaciones razonables y apoyo individual a los estudiantes con discapacidades.
      1. Abordar el creciente número de niños sin escolarizar y reconocer que las personas con discapacidad, a menudo niñas, en países en desarrollo tenían más probabilidades de no asistir a la escuela antes de la crisis de la COVID-19. Planificar la provisión de un acceso equitativo a la educación y el aprendizaje para todas las personas con discapacidad debe ser una parte fundamental de la estrategia de reapertura de las escuelas.
      2. Apoyar a los líderes de los diferentes niveles de los sistemas educativos, desde los ministerios de educación hasta los responsables de los centros escolares, para facilitar la colaboración con los ministerios competentes (como los ministerios responsables de finanzas, protección social, salud, recopilación de datos, transporte, agua y saneamiento, infraestructura, etc.) y con diversas partes interesadas relevantes en el sector comunitario y privado que apoyen la educación inclusiva y la creación de una sociedad inclusiva. 
      3. Apoyar a los educadores y a los desarrolladores de planes de estudio para que implementen una pedagogía inclusiva y utilicen diversos materiales didácticos accesibles virtuales o emitidos e impresos y con perspectiva de género para el aprendizaje a distancia y la enseñanza por contacto, con el fin de ayudar todos los estudiantes a aprender, ahora y cuando vuelvan a abrir las escuelas, mediante la utilización de distintas formas de comunicación para apoyar a todos los estudiantes, incluidos los que tienen discapacidades, por ejemplo, con la ayuda de subtítulos, texto ampliado, Braille, lengua de signos, etc.
      4. Apoyar a las familias y los estudiantes con necesidades diversas de aprendizaje mediante un apoyo personalizado y sesiones de seguimiento durante la enseñanza a distancia y la utilización del personal docente, los especialistas, los voluntarios o los miembros de la comunidad con las aptitudes necesarias para apoyar a los alumnos con discapacidades que sean especialmente susceptibles al trauma y a los efectos de la COVID-19.


       

      Más información 

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