Reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre antes de 2015 es una de las metas del primer Objetivo de Desarrollo del Milenio.
La mayoría de los países más pobres del mundo dependen en gran medida de la agricultura para la generación de ingresos y empleo. Tres cuartas partes de la población pobre y desnutrida mundial continúa viviendo en las zonas rurales al frente de pequeñas explotaciones agrícolas. Las mujeres son responsables de entre el 60 y el 80 % de la producción de alimentos en los países en desarrollo.
La Cooperación Española asume el desarrollo rural en un sentido amplio, territorial y multisectorial como el enfoque desde el que articular a los territorios para la formulación de sus propias estrategias para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional.
Con la aprobación del III Plan Director (2009-2012) el sector se consolida bajo el objetivo general de “contribuir a hacer efectivo el derecho humano a la alimentación y mejorar las condiciones de vida y de seguridad alimentaria de la población rural y urbana”.
La Seguridad Alimentaria se consigue cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a los alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfagan sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida sana y activa (FAO, Cumbre Mundial de la Alimentación, 1996).
El enfoque del Derecho a la Alimentación contempla los elementos de la seguridad alimentaria relativos a la disponibilidad, acceso, estabilidad y utilización biológica de los alimentos, teniendo en cuenta la dignidad humana y la aceptabilidad cultural. De esta manera, los ciudadanos se convierten en sujetos de derecho en vez de ser objetos de asistencias.
El Desarrollo Rural es el proceso de revitalización equilibrado y autosostenible del mundo rural basado en su potencial económico, social y medio ambiental mediante una política regional y una aplicación integrada en medidas con base territorial (Quintana 1999. Estrategia de Lucha contra el Hambre de la Cooperación Española).
Para la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), el desarrollo rural y la lucha contra el hambre en un sector de actuación prioritario. Las AECID mantiene su compromiso de cooperación en agricultura, desarrollo rural, seguridad alimentaria y nutrición en los países con los que coopera, para contribuir a hacer efectivo el derecho humano a la alimentación.




