La acción humanitaria tiene como objeto proteger y salvar vidas, prevenir y aliviar el sufrimiento humano, atender las necesidades básicas e inmediatas de la población y promover sus derechos, todo ello desde una perspectiva de reducción de la vulnerabilidad y fortalecimiento de capacidades.
La acción humanitaria está inmersa en un profundo proceso de restructuración, que promueve un enfoque integral que va más allá del mero concepto de ayuda, asistencia o socorro y que incluye las dimensiones de prevención, preparación, rehabilitación y reconstrucción.
Toda actuación en la materia debe regirse por el respeto a los principios humanitarios:
Principios Humanitarios
Humanidad: El alivio y la prevención del sufrimiento humano son la guía fundamental de la acción humanitaria. Salvar vidas y restablecer la dignidad humana.
Neutralidad: La acción humanitaria no debe favorecer a ningún bando en un conflicto armado o a ninguna de las partes en una disputa allí donde la acción humanitaria se lleve a cabo.
Imparcialidad: Emprender las acciones humanitarias basándose únicamente en las necesidades de las personas, sin discriminación entre las poblaciones afectadas o dentro de ellas.
Independencia: Autonomía de los objetivos humanitarios respecto a los políticos, económicos, militares u otros que cualquier actuante pueda tener en relación con las zonas donde la acción humanitaria se esté realizando.
El número de personas afectadas en el mundo por las crisis humanitarias ha ido aumentado de forma progresiva, tanto por la sucesión de desastres naturales, como por el agravamiento de crisis consolidadas y crisis complejas. Esa trágica realidad nos impulsa a una profesionalización de la respuesta humanitaria y se ha acompañado de un notable incremento en la solidaridad, tanto pública como privada.
La Cooperación española, en línea con el resto de donantes, ha aumentado de forma progresiva los recursos destinados a la Acción Humanitaria. Al mismo tiempo, se ha ido dotando de instrumentos para gestionar esa ayuda de forma eficaz. Así, desde 2007 existe una Oficina de Acción Humanitaria (OAH), se ha adoptado una Estrategia de Acción Humanitaria de la Cooperación Española y se ha invertido en el fortalecimiento de los mecanismos de coordinación y de respuesta y en el fomento de nuevas herramientas financieras y protocolos de actuación.
La respuesta humanitaria ha de estar basada en el análisis de necesidades. Por ello, la OAH se compromete a vincular el volumen y destino de su ayuda a los llamamientos consolidados y de emergencia de las NNUU y a los índices de respuesta humanitaria avalados internacionalmente, como el GNA (Global Needs Assesment) y FCA (Forgotten Crisis Needs Assesment) de ECHO.




