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    • 4/3/2017 12:00 PM
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      Bolivia
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      Salud

      Salud Intercultural en Bolivia

      Salud Bolivia

      ​​Durante la visita, el médico académico realiza el control de talla y peso a un niño, mientras que el médico tradicional atiende a la abuela de sus problemas articulares.​ ​Foto ©Miguel Lizana/AECID

      El Hospital Boliviano Español Patacamaya forma parte de la Red de Salud n°12 del Ministerio de Salud del Estado Plurinacional de Bolivia. Esta Red de Salud comprende 7 municipios del Departamento de La Paz que son Patacamaya, Umala, Sica Sica, Papel Pampa, Chacarilla, San Pedro de Carahuara, Callapa. 

      Este hospital funciona como establecimiento de segundo nivel de atención y es un referente en procesos de interculturalidad en salud, destacando en su experiencia la articulación entre medicina académica y tradicional, así como la atención materna en salas de parto acondicionadas culturalmente.

      El apoyo de la Cooperación Española al HBEP ha sido sostenido desde su creación, primero directamente a través de la Agencia Española de Cooperación (AECID), después con la ONGD Medicus Mundi y ahora con Médicos del Mundo.​

      El parto intercultural es una forma de parir a los hijos e hijas que tiene lugar en centros sanitarios pero respetando los deseos de las mujeres protagonistas, en este caso, pertenecientes mayoritariamente a la etnia aymara.


      ANTECEDENTES​

      En 2002 se inició en el hospital un proceso de adecuación cultural de la atención del parto, a partir de contar el Municipio de Patacamaya con una población del 90% aymara, y mostrar una baja demanda de atención del parto institucional. 

      Paulatinamente ha ido madurando una estrategia de interculturalidad que ha permitido el diálogo entre personal de salud y médicos tradicionales, implementándose en el mismo hospital un consultorio de medicina tradicional. 

      Hacia el año 2006 después de realizar algunos cambios en la sala de internación común, porque no se contaba con el equipamiento adecuado, empezó a funcionar la primera sala de partos. Siendo notoria la demanda de una atención diferenciada es sentida por las usuarias y el personal de salud, estos últimos van internalizando una atención que se adecué a los requerimientos culturales de las familias.

      En noviembre del 2008 se inauguró una sala de parto con adecuación cultural, con fondos de la municipalidad de Patacamaya y del primer Convenio de la AECID con Médicos del Mundo, buscando contribuir en la mejora de la calidad de atención materna, dentro de un proceso de articulación y fortalecimiento de la nueva política pública Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI). Dicha sala cuenta con algunas características que propician un “parto caliente”, tal como lo requieren las usuarias. Es decir, abrigado, privado, donde sus acompañantes también puedan descansar y preparar las infusiones o la alimentación para la mujer que ha dado a luz. 

      En Bolivia, la AECID ha aportado una ayuda financiera a las ONGD en materia de salud de 15,9 millones de euros en el período 2010-2014. La asistencia se ha materializado en convenios (14 millones) y proyectos (1,04 millones) relacionados con la salud. Violencia de género, mejora de la salud, nutrición, lucha contra el Chagas, salud sexual y reproductiva son las materias hacia las que se ha orientado la asistencia. Médicos del Mundo, Medicus Mundi, Alianza por la Solidaridad, Fundación Clinic y Enfermeras por el Mundo son las ONG que han canalizado la implementación de la asistencia.​

      EL PARTO INTERCULTURAL

      Los partos tradicionales permiten a las futuras madres ser antendiddas en una sala de parto adecuada a sus costumbres y, al tiempo, seguras para evitar cualquier complicación en el parto para la madre y el bebé.

      En la atención al parto, se incorporan las personas que la madre desea que la acompañen (pareja, madre o suegra, otros hijos mayores…), además de la partera o doctor/a tradicional y la supervisión del ginecólogo o ginecóloga.

      La partería tradicional no es un oficio alternativo sino un trabajo de asistencia a las mujeres que es asumido por personas cercanas con experiencia, vocación y condiciones para hacerlo, sin necesidad de haber recibido una instrucción formal. Las limitaciones son las propias del conocimiento empírico, pero cuentan con la ventaja de nutrirse de saberes y prácticas ancestrales transmitidas de generación en generación.

      El doctor/a tradicional no solo se ocupa del momento del parto, sino que lleva la revisión periódica de las madres embarazadas y conoce las circunstancias que rodean a la mujer. se ocupa también del bienestar de los otros hijos o hijas, a la alimentación o la limpieza.

      En Bolivia, los y las doctores tradicionales comenzaron a trabajar, a partir de 2009, en la atención a pacientes de manera conjunta con el personal sanitario. Esto ha facilitado que la población acuda a las instalaciones sanitarias sabiendo que su cultura y sus costumbres son conocidas y con la confianza de que serán también respetadas. Esto ha implicado un incremento del acceso de la población más vulnerable a los servicios sanitarios, lo que contribuye, por ejemplo, a disminuir la mortandad infantil y de las mujeres en los partos.  

      Mujer embarazada que ha elegido para su control y parto el uso de una cálida sala de parto acondicionada culturalmente. Foto ©Miguel Lizana/AECID

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